Ciudad de México (RRC): En medio de tensiones diplomáticas con Estados Unidos por el adeudo de agua estipulado en el Tratado de 1944, el gobierno mexicano reafirmó este martes su compromiso con el acuerdo bilateral, atribuyendo las demoras a una sequía extrema que afecta al norte del país. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo expresó confianza en alcanzar un entendimiento mutuamente beneficioso con la administración de Donald Trump, mientras que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) subrayó que México actúa «conforme a lo establecido» en el tratado.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum detalló que el país enfrenta limitaciones físicas y climáticas para cumplir íntegramente con las entregas de agua al Río Bravo, que suman más de 986 millones de metros cúbicos pendientes según reclamos estadounidenses. «Nos limita el propio tamaño del ducto que lleva agua al Río Bravo y las necesidades de agua en nuestro país», explicó la mandataria, quien enfatizó la defensa del «derecho humano al agua» sin comprometer el abastecimiento para la población mexicana ni la producción agrícola nacional.
El Tratado de Aguas Internacionales de 1944, firmado entre México y Estados Unidos, establece que México debe entregar anualmente al menos 432 millones de metros cúbicos del Río Bravo a su vecino del norte, a cambio de recibir 1,850 millones de metros cúbicos del Río Colorado. Sin embargo, el ciclo quinquenal actual (2020-2025) ha sido marcado por una sequía prolongada de tres años, que ha reducido los niveles de las presas en Chihuahua, Coahuila y Nuevo León a niveles críticos. El tratado prevé mecanismos de flexibilidad: si no se cubre el volumen en un quinquenio por causas extraordinarias como la sequía, las entregas pueden reprogramarse al ciclo siguiente, argumento que México invoca para justificar su posición.
La SRE, a través de su encargado de despacho, Roberto Velasco Álvarez, respaldó esta postura al exponer el «contexto técnico y jurídico» del acuerdo durante la mañanera. Velasco reiteró que México ha entregado agua «en la medida de la disponibilidad» y que no existe una violación formal al tratado. Esta declaración responde directamente a las recientes amenazas de Trump, quien el domingo pasado advirtió en su red social Truth Social sobre la imposición de un arancel del 5% a productos mexicanos si no se libera al menos 246 millones de metros cúbicos antes del 31 de diciembre. «Cuanto más tarde México en liberar el agua, más perjudicados resultarán nuestros agricultores en Texas», escribió el presidente electo, aludiendo a pérdidas por cientos de millones de dólares en cultivos.
En respuesta inmediata, Sheinbaum anunció una propuesta integral enviada el lunes al subsecretario del Departamento de Estado de EE.UU., que incluye acciones de «muy corto plazo» para mitigar el faltante. La presidenta instruyó a los secretarios de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), Relaciones Exteriores y Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), así como a la Comisión Nacional del Agua (Conagua), a coordinar esfuerzos con sus contrapartes estadounidenses. «Estoy convencida de que, como en otras ocasiones, vamos a llegar a un acuerdo para beneficio de Estados Unidos y para beneficio de México», afirmó, destacando un «muy buen ambiente para el diálogo y la coordinación».
Para hoy a las 14:00 horas, se programó una reunión virtual con autoridades de ambos países, en la que participará el secretario de Agricultura de EE.UU. Sheinbaum también mencionó la colaboración con gobernadores de estados fronterizos como Chihuahua, cuya mandataria se ha declarado en «la mejor disposición» para apoyar el proceso. Esta iniciativa busca evitar confrontaciones comerciales, especialmente en el marco del T-MEC, que Trump pretende renegociar en 2026.
El conflicto no es nuevo: en abril pasado, Trump ya había amagado con sanciones similares, generando protestas de agricultores mexicanos que temen por su sustento en tiempos de escasez. Expertos como la investigadora en recursos hídricos de la UNAM, María Elena Gutiérrez, advierten que una renegociación del tratado de 80 años de antigüedad podría ser viable, pero requeriría considerar el cambio climático. «Es uno de los mejores acuerdos históricos con EE.UU., pero las condiciones han cambiado drásticamente», señaló Gutiérrez en un análisis reciente.
Mientras tanto, México recibe más agua de la que entrega según el tratado, un punto que Velasco utilizó para equilibrar el debate. La SRE y el gobierno federal insisten en que el enfoque debe ser cooperativo, priorizando comunidades binacionales. Con el ciclo del tratado concluyendo en octubre de 2025, el resultado de la reunión de esta tarde podría marcar el rumbo para evitar escaladas comerciales y garantizar la sostenibilidad hídrica en la frontera.
